SONETO
Tengo mis manos llenas de caricias
y mis labios rendidos de palabras,
mi mente prisionera de delicias
y mis ojos no quieren que los abra.
Tengo un viejo sueño con las primicias
del amor puro, que el corazón labra
en tierra dura y sucia de inmundicias,
de mentira y miedo, de luz macabra.
Tengo en pleno reino de estulticias
una esperanza cierta: que se reabra
un ciclo nuevo, digno, con justicia.
Y vagar ignorando la malicia
hasta que arribe venturoso al abra
con toda mi carga puesta en franquicia.
