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Un hidrónimo: EBRO.

Ibérica

La interpretación científica, rigurosa, de la lengua ibérica acabará con la gigantesca “monserga paleohispánica”, auténtica vergüenza nacional que conduce a la nada… o al ridículo. Es como una gran pirámide invertida llena de papeles inútiles, cuyo vérice se incrusta en una columna de merengue con salpicones de chocolate: lengua celtíbera, lenguas de flexión con sus genitivos plurales y acusativos de temas en -a, la España del -briga, las téseras de hospitalidad, el sinfín de nombres propios para tapar el sinfín de carencias y otros esperpentos de tenor similar. Pero esa interpretación también alumbrará soluciones concretas, puntuales y, además, incontables en número. Una de éstas, bien notoria, es la relativa al problema del hidrónimo Ebro / Hiberus (1), su influencia en el macrotopónimo Iberia (2) y la relación de éste con Ispania (3).

Empezaremos (1) por reflejar el estado de la cuestión tal como lo contempla la Wikipedia: “El nombre deriva del antiguo topónimo Hiber (Hiberus flumen), que también da nombre a la península ibérica y a los pueblos iberos, adaptación latina del término griego iber, que recogen numerosas fuentes historiográficas griegas, que significa ribera o margen del río. En efecto, colonos griegos se establecieron un poco más al norte hacia el 575 a. de C. en la importante colonia de Ampurias (del griego antiguo Emporion que significa mercado o almacén comercial) en la actual Gerona. De ahí que el término de Iberia originariamente deriva del nombre mismo del río Ebro”. Esto es completamente inasumible, por ridículo.


Veamos de establecer algunas bases ciertas. El Ebro es un río caudaloso, al decir de algunos el más caudaloso de España. Su régimen es muy irregular, con un caudal medio de 600 m3/sg., si bien en algunas crecidas ha sobrepasado los 4.000; de cualquier modo “gran cantidad de agua”. Su cuenca  de recepción es grande (ver fotografía) y su longitud alcanza los 930 kms. Ya podemos construir.

1º. La lengua ibérica cuenta con la voz EBRO que significa “gran cantidad”. Obviamente, referida a un río, el sentido completo es “gran cantidad de agua”. ¿Casualidad?. En absoluto: los iberos, los de Salduie sobre todo, recorrían un río navegable desde las Conchas de Haro hasta el mar, y por ello lo conocían perfectamente; al igual que los pobladores ribereños dedicados a la agricultura, siempre pendientes de su nivel y crecidas. Tenían constantemente ante sus ojos una gran cantidad de agua y la llamaron Ebro.
2º. Definitivo. EBRO es una construcción intelectual, un engendro lingüístico propio de la lengua ibérica, y constituye toda una exhibición de su naturaleza y régimen. Consta de EBI, lluvia, más ORO, toda. Enlazan con elipsis al final del primer término, de modo que EBI + ORO > EB(i)ORO.  Con ello se ha formado el supuesto preciso para que actúe el fenómeno fonético de elisión nº 4, la síncopa de vocal tras oclusiva seguida aquélla de consonante líquida e igual vocal: EBORO > EB(o)RO
, “toda la lluvia” o “toda el agua de lluvia”; dicho de otro modo “gran cantidad de agua”.

En conclusión, EBRO es un hidrónimo propio de la lengua ibérica que significa literalmente “gran cantidad de agua” y, por favor, apreciemos y estudiemos lo nuestro y dejemos de una vez de buscar estúpidas semejanzas con todo lo foráneo. Y otro día hablaremos de Iberia…


 


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