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Salamanca (Salmantika / Elmantika)

Ibérica

El pueblo betón (debe escribirse con /b/ pues el etnónimo procede de BETA, temple, buen ánimo, más ON, buen, bueno, excelente, de modo que BET(a)ON vale por “buen temple, de buen ánimo”) era esencialmente ganadero, y buen recuerdo queda de ello en la ternera de Ávila, con Denominación Geográfica Protegida, o en los jamones con D.O. de Guijo/Guijuelo, lechones, “lechazos”… y Salamanca vendrá a abundar en el tema. El territorio betón contaba entre otras ciudades (Ávila, Ciudad Rodrigo, Cogotas, etc.) con la actual Salamanca que se llamaba, sustancialmente:

-Salmantica en Ptolomeo y citas varias, Salmantida en Polieno.

-Helmántica en Polibio de Megalópolis y Estephano; Hermantica en Tito Livio y Plutarco.

Hay un dualismo de raíces que requiere una explicación que, aunque larga, será preferible a la gratuita afirmación de que Helmantika es voz griega. Empezaremos por el elemento común a ambas formas, MANTIKA, que el DRALV define como estómago, cuajo del ganado, y su derivado MANDIKAKI vale por “grasa del ganado”. Estamos, sin duda, ante el étimo del castellano “manteca” voz a la que la RAE despacha con un “de origen incierto”, siempre en su línea despreciativa de la cultura ibérica; según ella, manteca vale también por “gordura de los animales” y, con ello, empezamos a vislumbrar la solución.

La lengua ibérica es riquísima en homónimos: una misma voz puede designar cosas o acciones muy distintas. Quizá el ejemplo más paradigmático sea el verbo IN, que además de “hacer” tiene otros treinta significados, al igual que su derivado vasco (de IN por EIN hasta EGIN). No faltan tampoco los sinónimos, voces distintas con el mismo significado, como por ejemplo UR, agua, concepto este tan esencial que aparece en ocasiones como URA, UDA, UDE, UGA… Por último, siendo que la lengua ibérica aparece estructurada en “construcciones intelectuales” o “engendros lingüísticos” en los que intervienen dos o más formas, suele ocurrir que dos de estos engendros sean parcialmente iguales -una o más formas en común- pero no plenemente idénticos porque incorporan un segundo o posterior elemento con forma distinta pero idéntico significado: estamos ante lo que designo como “sinonimia parcial”. Un ejemplo dejará meridianamente clara la cuestión: En el municipio de Caldearenas (Huesca), una aldea -hoy despoblado- consta documentalmente como ESCUSAGUAT y también como ESCUSABOT. Tienen en común las dos primeras formas de la construcción, el adverbio de negación EZ y el indeterminado del verbo ikusi, ver, que es KUS, se ve. Pero en la primera de las formas citadas el elemento final es AGUATE, aguaje, mientras que en la segunda el final es ABOTZ, aguaje. Uno y otro topónimos, formalmente distintos en parte, tienen idéntico significado: “No se ve el aguaje”. Es la “sinonimia parcial”.

Salmantika y Elmantika (sin contaminación de H) son sinónimos parciales porque, visto ya el segundo elemento común, MANDIKA, tienen un primer elemento formalmente distinto pero con el mismo significado o sumamente vinculado. En el citado en primer lugar, el inicio lo representa la forma SALA, granja, cortijo; en ELMANTICA figura al inicio ELE, ganado, rebaños. La traducción literal al castellano resulta muy forzada: “la granja de gordura” o “el ganado de gordura”, por lo que se impone la traducción propia: SALMANTIKA  significa “las granjas de engorde” y ELMANTICA “los ganados o rebaños de engorde”.


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