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Nueno (255)

Altoaragonesa

Topónimo difícil donde los haya. De hecho, solamente trascurrido un año desde mi visita al lugar, fracasadas un par de vías interpretativas, y con ocasión de considerar la forma ibérica nun, donde, en el lugar o sitio, en, he podido dar con el elemento diferenciador escogido en el contenido o descripción de este nombre y, de este modo, extraerlo del limbo en el que dormitan los problemas que, por el momento, resultan inabordables. Y es que las dificultades iniciales son varias y nada simples.

La primera es la interpretación que se viene dando desde la toponimia formal, partiendo, como es habitual, desde la pura apariencia o semejanza, fijada también en relación al latinajo más próximo, y apuntalada a continuación con una explicación evidentemente falsa. La encontramos expuesta sucintamente en la obra de Pancracio Celdrán Diccionario de topónimos españoles y sus gentilicios, Espasa-Calpe, Madrid 2.004, en el que se lee: “Nueno: Lugar oscense con ayuntamiento al pie de la Sierra de Gratal, cerca del río Isuela. Del latín nonus = “noveno”, en alusión a la piedra miliaria novena que en la calzada romana indicaba la distancia entre este punto y el destino. Véase Siétamo y Cuarte de Huerva”.

Antes de seguir con esas dificultades iniciales, nos detenemos en algunas descripciones del lugar de Nueno. Madoz, Diccionario Geográfico Estadístico Histórico 1.845-50, entre otras cosas nos dice: “…está situado al pie de la sierra de Gratal, entre el camino real que dirige a Huesca a Jaca y el río Isuela, con clima sano. Consta de 40 casas, una escuela de primeras letras y una iglesia (S.Martín); de la que pende el anejo de Arguís…, encuéntrense en él varias fuentes cristalinas, entra las cuales hay una en la misma orilla del río Isuela que es la más abundante, denominada del Valle de Nueno; cuyas aguas son parecidas a las de Panticosa, muy tónicas y astringentes. También existe una ermita titulada de la Virgen de Ordás, e inmediata a ella su castillo medio derruido del tiempo de los árabes. El terreno participa de monte y huerta, siendo lo restante escabroso… Produce granos, vino y legumbres, cría ganado lanar y cabrío…”.

En el mapa “El reino de Los Mallos” de Editorial Pirineo se nos muestra con meridiana claridad el emplazamiento del pueblo de Nueno bajo el arco tendido de NO a N por la Sierra de Gratal. Ésta culmina (Peña de Gratal) a 1.563 m de altitud, muy cerca, hacia el O y N del lugar. De Nueno parten las diversas vías que buscan las cimas y parajes interesantes de la Sierra. Así la que asciende por el barranco de San Julián, Tozal del Caballo y, al fin, Las Calmas (Alta, 1.584 m. y Baja 1.452); más al oeste, la que asciende por el barranco de Fenés para ganar la Peña Mediodía (1.445 m), el pico Fenés (1.434), el collado de Los Pinos y descender a continuación hacia la depresión de Arguís. No cabe duda que la Sierra de Gratal tiene un pie de monte perfectamente dibujado, por el sur, por los lugares de Aniés, Bolea, Puibolea y Nueno; y por el norte, por Arguís, Bentué de Rasal y Rasal. Y que, hasta aquí, la documentación consultada viene a coincidir en el hecho y en la expresión: Nueno “está situado al pie de la Sierra de Gratal”.

Sentado este hecho, que será determinante para nuestro trabajo interpretativo, ya podemos relajarnos en otras descripciones complementarias, como la que hace Adolfo Castán en su obra Lugares del Alto Aragón: “Lugar de 357 habitantes; a 726 m de altitud. Reunía 302 habitantes en 1.900. Comunicado por la autovía Huesca-Nueno.A fines del siglo XVI alimentaba 16 hogares. El casco urbano desciende por una ladera, en consecuencia las calles poseen fuerte pendiente. Arquitectura doméstica de rasgos somontanos, menudeando construcciones de nueva planta al sur y oeste que han alterado la fisonomía tradicional. Hay un paso bajo arco en la parte alta, cerca de una vivienda con escudo del siglo XIX. Los edificios más antiguos llegan hasta el siglo XVIII: casa Arqué embute puerta con dintel sobre pilastras rematada con frontón partido ornamentado con tacos; lleva la inscripción “Flores me fecit año 1.703”; casa Tricas luce puerta de dovelas de las que brotan puntas de diamante de gran relieve; en la clave, 1703; encima, escudo de las mismas calendas. La parroquial de San Martín es producto de diversas épocas: sector de la cabecera románico –siglo XII-; torre mudéjar del siglo XVII; nave y capillas del siglo XVIII. Ruinas de la ermita de San Pedro de Séptimo –s. XVIII-; sala rectangular con puerta adovelada en los pies; se ha limpiado su interior. La iglesia del despoblado de Ordás está al lado de un muro anodino de difícil datación que fue un atípico castillo. Al norte del castro, caseta de monte cubierta con falsa cúpula. La ermita de Nuestra Señora de Ordás es de origen románico y se modifica en el siglo XVIII: nave rectangular con bóvedas; capillas en crucero y cabecera plana con bóvedas de yeserías; puerta al sur, con crismón encima. Notable molino harinero, arruinado pero de gran calidad constructiva –s. XVIII-, que se ha limpiado. Azud en el Isuela; más abajo estaba la Caseta de los Tercios, construcción destinada a distribuir el agua de riego. Alfar desaparecido en los años 1.930, con piezas peculiares como toneles. Pozo de nieve en el solano de Las Calmas. Campo de golf e importante urbanización de unifamiliares Parque de Guara”.

Nueno aparece citado en el documento nº 533, agosto de 1.197, de la Colección diplomática de la catedral de Huesca, de la que es autor D. Antonio Durán Gudiol, en el que se menciona como testigo a Don Gassan de Nuenno. Reparemos en la doble nasal apicoalveolar sonora –nn-, ya que, precisamente, en la abundancia de tal consonante en la composición que vamos a estudiar y en la solución fonética a tal abundancia, reside buena parte de la dificultad interpretativa. Muy sencillo parecía, en cambio, entender que Nueno procedía del ibérico nono, oveja (también toro y vaca), de modo que una sencilla y habitual diptongación o > ue nos resolvía la cuestión. Pero en Nueno hay poco ganado lanar y, lo que es más grave, como me hacen ver algunos vecinos, el terreno es escasamente favorable al desarrollo del mismo, y caía por su base la fidelidad descriptiva de todo topónimo y de éste en particular.

El primer elemento de la composición ibérica que es Nueno, es, como hemos adelantado, el adverbio nun, que vale por donde, en el lugar, en. Es voz de máxima utilización como lo demuestra la gran cantidad de derivados que posee: nunai, dondequiera; nunbait, en alguna parte; nundi, de donde: nunsu, donde aproximadamente, etc. El segundo elemento que se aglutina al anterior es una variante del pronombre relativo: se trata de en, que según el Diccionario Retana se compone de la vocal eufónica e más el relativo n; pero dado que hasta el momento, ni en toponimia ni en epigrafía ibéricas nos hemos topado con manifestación alguna de la eufonía, creo más acertado dar carta de naturaleza a en cuando la construcción, difícil como en este caso, lo exija. En efecto, nun aporta dos nasales apicoalveolares, y en otra más. El enlace regular nun + en no presenta dificultad alguna pues se resuelve con la regla general de elipsis al final del primer término: nu(n)en. Pero, si en lugar de la variante en concurriera la forma básica del relativo, esto es, n, la elipsis nu(n)n no resolvería la cuestión, so pena que actuara de nuevo la elipsis un(n)(n) lo que conllevaría la pérdida del pronombre.

Pero, aceptada la unión de nun + en > nuen, “en el lugar que es (o está)”, no acaban las dificultades. Porque el tercer elemento de la composición es oin, pie de monte, que nos trae otra nasal apicoalveolar más, la quinta. Cierto que en esta ocasión la nasal se encuentra junto a la vocal /i/, lo cual es un supuesto muy repetido y de efecto bien conocido: la palatalización de n > ñ, como por ejemplo ispan-i(p)ar > Ispania y España; montan-ia-na > Montañana; boltan-ia-na > Boltaña; are-in > Areñ, y muchos otros. En el caso que nos ocupa, oin > oñ, forma también recogida en el léxico ibérico con idéntico significado de “pie de monte”. La composición completa nuen-oñ pierde la nasal palatal en posición final, pero su carga de nasalidad se traslada hacia la nasal anterior que queda reduplicada, nuenno.

Resueltas todas las dificultades morfológicas y fonéticas, aparece una composición ternaria nun-en-oñ que puede explicarse brevemente con la elipsis al final del primer término y con el enmudecimiento de la consonante final ñ. Pero lo que da confianza absoluta en la regularidad de la construcción y su desarrollo final está en la perfecta descripción del emplazamiento del lugar de Nueno, que significa literalmente “en el lugar que es pie de monte”, o en forma concisa, “donde el pie de monte”.


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© Bienvenido Mascaray bmascaray@yahoo.es

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