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Mulleres (104)

Altoaragonesa

 En un breve preámbulo, que se revelará muy útil, traemos a colación el estudio de Mitxelena en torno a si el vasco antiguo conoció o no el sonido nasal bilabial /m/ al principio de palabra, y explicaba la abundante presencia de m- en el vasco actual con una serie de razones, y entre ellas que la m- es continuadora de b- en palabras antiguas, como maneki, si yo tuviera, de baneki; maenama, lo que ya dio, de baenama; se puede, pues, sospechar que tenían /b/ una serie de palabras como mihi-miñ (lengua), mehe (delgado), etc. Pues bien, dejemos sentado que algunas antiguas palabras vascas que tienen m- tuvieron primitivamente b inicial, y que se puede sospechar que lo mismo ocurrió con otras no expresamente mencionadas en los ejemplos (como, añado por mi parte, la onomatopeya mul-mul que procede de bul-bul).

El topónimo Mulleres se repite, siempre en el más alto Pirenneo, pero a bastante distancia entre sí. Partimos del Pllan de Aigualluts y un corto recorrido nos llevará a los ibones y valle de La Escaleta. Más arriba de los ibones, en dirección sur, un sendero trepa hasta la Tuca de Mulleres, a 3.010 m de altitud. Desde la tuca y en dirección norte, bajamos, deshacemos el camino acompañando a las aguas de deshielo que emprenden su marcha hacia el Ésera, pero se detienen, por debajo del glaciar, en unos pequeños ibones de los que sale, de los que mana el agua, diríase, como la leche del pecho materno, para formar el barranco de Mulleres, que va a parar a los ibones de La Escaleta. Estamos de nuevo en la Tuca de Mulleres a 3.010 metros, pero ahora vamos a bajar por la vertiente sur acompañando a las aguas de deshielo. La situación se repite. El sendero que desde el collado de Mulleres desciende hasta el refugio encuentra al lado de éste otros cuatro ibones, también llamados de Mulleres y que son más grandes que sus homónimos del lado norte. Otra vez las aguas de la tuca y el coll llegan a los ibones y se detienen; pero los ibones manan y forman otro barranco de Mulleres que, por el valle del mismo nombre en el naciente Noguera Ribagorzana, al sur del Hospital de Viella y de la boca sur del túnel. Estamos ahora en La Vall de Bohí y en terrenos de la estación de esquí. El barranco de Muntanyó desciende de la montaña del mismo nombre; otros dos barrancos bajan desde el Tuc de Muntanyó y el Pas de Llevata y, más al oeste, nace otro cercano al Port de Erta. Los tres últimos atraviesan la zona de Les Basetes y, ya unidos, llegan al Cllot de la Bassada. Les Basetes, La Bassada… Las aguas, refrenadas en el descenso, formarán el barranco de Mulleres que, con decidida dirección norte, llegará al barranco o riu de San Martí.

En todos los casos, la misma disposición: aguas de deshielo que se detienen en ibones, basetes, bassadas que manan, que sueltan el agua hacia tres barrancos llamados siempre Mulieres. Parece que los tres lugares, igualmente dispuestos, tuvieran por ello el mismo nombre. Pues bien, el DRAE recoge la onomatopeya bul-bul, “onomatopeya de manar”, que tiene su propia familia: bulhar, pecho, pecho de mujer, leche materna; bulharreko, nodriza, etc. No fácil sino obligado resulta identificar la raíz Mul- de Mulleres con la onomatopeya bul que ha sufrido el cambio de b- por m-. Si bul, elemento sustantivo, es “el manantial”, no puede encontrar mejor complemento que el agente de tercer grado eresi, “que baja”. La composición bul-eresi pasó a Mul-eresi, sobre la que el dialecto ribagorzano dejó su impronta con la caída de la vocal átona final y la palatalización de /l/: muleres(i)> mulleres. Mulleres significa, por tanto, “el manantial que baja”.


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© Bienvenido Mascaray bmascaray@yahoo.es

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