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Labata – 343 (b)

Altoaragonesa

Lugar del municipio de Casbas, comarca de Hoya de Huesca. En 1.845 tenía 70 casas, 21 vecinos de catastro y 130 almas; 50 habitantes en 1.991. “Depende fundamentalmente de la riqueza agrícola y ganadera. Sus producciones fundamentales son el vino y el aceite. Antiguamente cobró merecida fama por la construcción de carros” (Enciclopedia aragonesa). Madoz, por su parte, nos proporciona amplia información y, lo que resulta bastante frecuente en su Diccionario, con el dato preciso que subyace en el contenido del topónimo. Entre otras cosas dice los siguiente: “Situado en una pendiente a la orilla del río Formiga; clima templado, lo combaten los vientos del N y NO, y no se conocen otras enfermedades que las estacionales… Iglesia parroquial (S. Pedro Apóstol), fundada en el año 1.750… comprendiendo en su circunferencia dos ermitas (Nta. Sra. del Río y Santa Lucía), un monte poblado de robles y canteras de piedra arenisca, propia para la construcción de edificios. El terreno es de mediana calidad, en su mayor parte quebrado, cultivándose 300 yuntas de primera clase, 300 de segunda y 400 de tercera; fertilízanse algunos huertos con las aguas del río Formiga que lo atraviesa de NO a SE, y al cual se une el arroyo Caleón (error por Calcón), de poco caudal; y para pasar a un molino harinero que se halla en la margen izquierda del río Formiga, hay sobre éste un puente de piedra de poca consideración… Producción: trigo, centeno, cebada, avena, judías, guijas, lentejas y otras legumbres, vino y aceite; cría de ganado lanar y cabrío; caza de conejos, perdices y liebres; pesca de barbos…”.

En un documento de fecha 4-XII-1.097 (Colección diplomática de Pedro I) se cita a un tal Galindo Dat en “Lavata”, y esta misma forma se repite en varios documentos posteriores.

El pueblo se congrega y alegra en las fiestas en honor de Nta Sra. del Río, cuya ermita se asienta junto a la unión de los ríos Formiga y Calcón.

El topónimo Labata es un nuevo ejemplo de construcciones con lats, barranco, arroyo, río de poco caudal. Se incluye en el subgrupo que tiene, tras lats, una forma con consonante inicial, como en los ya estudiados Lanata, Lanaja y Lasentif, a los que me remito. En todos ellos, la unión, enlace o sutura muestra la regla fundamental de la aglutinación: le elipsis al final del primer término, esto es, lat(s); pero como la nueva consonante final /t/ formaría un grupo consonántico con la inicial del segundo término (n-, n-, s-) de difícil o forzada pronunciación, se profundiza la elipsis, la(t)(s), con lo que lats aparece en toponimia actual reducido a la-. Es un inmenso placer discurrir con seguridad por caminos trillados y bien conocidos.

El segundo término de la composición Labata es la forma bata o batar, unión, postverbal de batara(tu), unir, unificar. Es ésta una voz que ha llegado viva hasta nuestros días en brazos del euskera que, como no puede ser de otro modo, bebe constantemente en la fuente del vasco antiguo o ibérico, y que todos los españoles, incluso los no vascoparlantes, hemos pronunciado muchas veces: recordemos la expresión Herri Batasuna que, en composición y grafía ibérica sería Erri bata-sun-a: de erri (sin letra h, inexistente en ibérico) que significa “pueblo”; más bata, unión o unificación; más sufijo –sun, con valor de “profunda, fuerte, total”; más el artículo determinado a, la, siempre al final de la composición.

Retrocedemos en el tiempo seis o siete mil años, hasta el momento de la organización de seres humanos pertenecientes a la civilización ibérica en el lugar del actual Labata; cambiamos la música y escuchamos y vemos la unión de los arroyos o pequeños ríos Formiga y Calcón, también “bautizados” por nuestros antepasados; comprobamos sin duda alguna el asentamiento de aquella población en las inmediaciones de la unión, y, con todo ello, surge la descripción precisa, exacta, del lugar. Cuando decimos Labata en ibérico estamos diciendo en castellano “la unión de ríos”. Y ya que soy escasamente creído, especialmente en ciertos ámbitos, permítanme que, una vez más, exponga con absoluta rotundidad mis dos afirmaciones fundamentales: 1ª. La lengua ibérica se entiende perfectamente. 2ª. La ibérica y el vasco antiguo son una y la misma lengua, hay identidad absoluta.

 


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