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Fragén – 374 (b)

Altoaragonesa

 “Lugar de 34 habitantes; a 1.113 m de altitud. Tenía 107 h en 1.900. Localidad lindante con la carretera N-260. Se cita como Fraxeno en 1.295. La pista de acceso se dilata modelando una plaza alargada de la que parte una calle descendente hasta la iglesia y fuentes. Conjunto aceptablemente conservado, con bellísimas bordas en plano más elevado al oeste. La abadía incrusta notables vanos del siglo XVI…; magnífico inmueble del siglo XVII –ruinas- en casa Cazcarro, datada en 1.632. Parroquial románica remodelada en el siglo XVIII. La ermita románica de Santa María fue readaptada para escuela tras eliminar el ábside semicircular. Ermita de San Miguel, del siglo XVII… Molino harinero arruinado absorbido por voluminosa masa de zarzas. Puente en el barranco Sorrosal… situado en paraje espectacular…” (A.Castán, Lugares del Alto Aragón).

En la documentación histórica existe una cita anterior a la ya expuesta: En la Colección diplomática de la catedral de Huesca, de Antonio Durán Gudiol, consta el documento nº 161, de fecha 1.130-1.143, en el que se menciona a “Sancti Johannis de Fraxen”.

A favor de una altitud, ya mencionada, bastante considerable; de una humedad abundante (ríos Ara y Sorrosal, barrancos, fuentes); de una orientación general S-SE, y de un terreno (de escabroso y desigual lo califica el Madoz) bueno en general, el término de Fragén se muestra especialmente frondoso y verde. Hay árboles de hoja perenne, pero también y muy abundantes, de hoja caduca, sean frutales o especies de ribera; descuellan los arbustos de muy variadas especies que llegan a formar verdaderas selvas de mayor o menor extensión; campos, huertos y muchos prados completan el paisaje. Esta naturaleza propiciará, en primer lugar, la ganadería de lanar y especialmente de cabrío; explica porqué en época no muy antigua estuvieran presentes los osos y otras alimañas; y, finalmente, lucirá una verdadera maraña de troncos, ramas, hojas, zarzas, maleza, depósitos y arrastres orgánicos. A todos estos elementos se refiere con profusión y detalle el topónimo Fragén.

Fraxen o Fragén tiene una /f/ inicial que, según la fonética de lengua ibérica -que no tenía signo para esta consonante-, sólo puede proceder de la oclusiva bilabial sorda /p/, la cual da /f/ a través de la aspirada /ph/. Después, la sílaba inicial fra- resulta de la elipsis de vocal /a/ tras la oclusiva /ph/ seguida aquélla de /r/ y de igual vocal, esto es, de phara > fara > fra. Por último, la forma Fraxén contiene una /x/ que representa la fricativa velar sorda /j/, esto es, frajén. En conclusión, necesitamos dos voces ibéricas tales que para o phara o pharas, la primera, y jen o gen, la segunda. Y las tenemos exactas y precisas en forma y significado. El Diccionario Retana de Autoridades nos presenta la voz farras (variantes farrast y farraska) que significa “acumulación de hojas secas, hierbas, palos, basuras, etc”; además, la voz jen, “producirse algo en un terreno”. Farras + jen enlazan con elipsis al final del primer término: farra(s)jen; la mencionada síncopa de vocal tras oclusiva, f(a)rra o f(a)ra, nos conduce a frajén. El significado de Frajén, trabajosamente obtenido en un esfuerzo sólo exitoso con el dominio de la lengua ibérica, es el siguiente: “El terreno que produce acumulación de hojas secas, hierbas, palos, maleza, espesuras y basuras”.

 


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