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Chordal – 282 (b)

Altoaragonesa

 La montaña o pico Chordal se extiende de O a E con una serie de alturas que se aproximan a los 1.550 m de su coronación, justamente al N de Merlli, que se acoge a su falda. Cierra La Vall de Lierp por el sur al tiempo que constituye el contrafuerte norte del valle que se inicia por el oeste junto a Merlli y continúa por Nocellas, Torrueco, El Solano y Bacamorta, drenado por el barranco de este nombre, afluente del Ésera. Cabe destacar dos cuestiones. La primera es su corona rocosa y vertical por encima de una ladera sumamente arbolada y espesa; en el frente rocoso se abren tres grandes cuevas naturales, la mayor de las cuales, vistas desde Merlli, es la central. Nos explican en este lugar que han tenido uso ganadero, acogiendo los rebaños que pastaban en las proximidades. Pero, a mis preguntas sobre leyendas o tradiciones orales relativas a bandoleros o ladrones, si las hubo han desaparecido bajo la losa de los siglos. Sí, en cambio, hay recuerdo vivo en toda el área (Esdolomada, Carrasquero, La Puebla de Roda, La Colomina…) de la famosa cantera de su ladera de “piedras calizas que se hacen” (Vid. Merlli). La segunda es su magnífica posición dominante sobre todos los caminos con origen o destino en el Isábena (Roda, La Puebla, Serraduy) y destino u origen, por el sur de la montaña, en Esdolomada, Merlli, Nocellas, Terraza y valle del Ésera; y por el norte, en Villacarlle, Torrelaribera, Sala, Eixea, Sarrate y Valle Bardaxín. Dos elementos, cuevas o refugios naturales a la par que magníficos oteros, y emplazamiento inmediato a todo tipo de viajeros, ya seglares, ya laicos, que están, sin duda, vinculados al contenido de este topónimo.

 

Chordal es una composición de la lengua ibérica cuyo primer elemento es txorda, robar. A éste se une ar, infinitivo del verbo iberovasco ar(tu), desprovisto de esa desinencia de infinitivo de origen romanista y, por ende, contaminación. Ar significa hurtar o quitar, con lo que tenemos dos infinitivos que, sin conjunción copulativa –como es obligado en lengua ibérica- se unen para formar una expresión de coherencia máxima, robar y hurtar, como si nuestros antepasados fueran ya expertos penalistas capaces de distinguir entre tipos delictivos contra la propiedad, distintos pero muy relacionados. Txorda + ar se enlazan mediante elipsis al final del primer término por encuentro de vocales iguales, txord(a)ar. La alternancia r/l, tan frecuente y típica, se ve aquí facilitada por una desasimilación de consonantes vibrantes simples, de modo que txordar > txordal. Y que el bandolerismo estuvo muy extendido en Ribagorza ya desde tiempos muy primitivos, que existen aún hoy esas cuevas, que el emplazamiento de las mismas es perfecto para aquella práctica y, sobre todo, que Chordal vale por “robar y hurtar” son hechos indiscutibles que sustentan cualquier fantasía o imaginación.

 


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